La mascarilla, dolor mandíbula y cervicales

¿Te duele la mandíbula desde que usas mascarilla? ¿Te duele el cuello y haces movimientos raros con la boca con la mascarilla? Si es así, no te pierdas lo que tenemos que contarte.

Como ya todos sabéis, nuestra realidad ha cambiado; nos estamos enfrentando a una pandemia sanitaria que está teniendo gran repercusión en muchos aspectos de nuestras vidas. Ha cambiado nuestros hábitos cotidianos, la manera que tenemos de relacionarnos con los nuestros, familiares, amigos, la forma de trabajar, etc. Y por desgracia, ha dejado secuelas como fatiga, dolor muscular, patología respiratoria, cefaleas, problemas para dormir, etc.
Pero más allá de estas secuelas de índole más grave, hay algo a lo que quizá no le prestamos la atención necesaria, pero que nos está afectando a todos: EL USO DE MASCARILLA. Y es que es un elemento que se ha vuelto imprescindible en nuestra vida y que llevamos a todos lados. Hoy vamos a hablar sobre el efecto que tiene el uso diario de mascarilla en nuestro organismo, sobre todo su relación con dolor cervical y la ATM (Articulación Temporo-Mandibular).
Está claro que la mascarilla junto con el distanciamiento social y el lavado constante de manos son las mejores medidas para poner freno a esta pandemia de COVID-19. Pero de un día para otro hemos integrado estos hábitos a nuestra rutina, y mucha gente ha pasado de no haber utilizado nunca una mascarilla a llevarla puesta todo el día. Y eso también conlleva cambios y adaptaciones en nuestro cuerpo. De hecho, en clínica estamos viendo que cada vez más pacientes sufren dolor o rigidez cervical y problemas de ATM.
Y es que el cuello ya sufría por diversos motivos mucho antes de la pandemia: uso de ordenador, móvil/Tablet, trabajos sedentarios, estrés, malas posturas, falta de descanso, y un largo etcétera. Ahora se suma uno más a la lista: nuestra inseparable mascarilla.
Vamos a explicar a continuación de qué manera nos afecta y nos puede ocasionar diversos dolores cervicales o de mandíbula:
  • Una de las causas principales es que llevando mascarilla se reduce nuestro campo visual inferior, con lo que nos obliga a flexionar mucho más el cuello para que la mirada nos alcance el suelo o con lo que estemos trabajando entre las manos; y si esto se prolonga durante mucho tiempo se acaba sobrecargando la musculatura cervical (tanto anterior como posterior) y rectificando la columna cervical. Todo esto puede generar dolor de cuello o de cabeza, que se suele notar en la zona de la nuca o zona occipital.
  • Otra consecuencia es que nos vemos forzados a hablar más alto y vocalizar mejor, con lo que estamos forzando más de lo normal la musculatura que interviene en la fonación. Además, es frecuente que mantengamos la boca abierta en todo momento, para separar la mascarilla o para respirar por la boca, porque nos resulta más cómodo que hacerlo por la nariz. Con esta apertura constante, estamos tensando toda la musculatura de la mandíbula; la excesiva tensión en toda esta región puede ser la causante de dolores de cuello, cabeza, mandíbula, zona de la oreja, cráneo e incluso mareos o inestabilidad.
  • Por otro lado, muchos pacientes nos comentan que cuando llevan la mascarilla de repente se descubren apretando con fuerza los dientes y sin darse ni cuenta; esto, una vez más, genera una tensión extra en la musculatura del cuello, mandíbula, y cráneo, pero sobre todo mucha rigidez cervical.
  • Además, hay que sumarle la propia presión que nos ejerce la mascarilla detrás las orejas, en las mejillas y en la nariz, que hace que esta zona esté más irritada y sensible.
Todo esto acaba desencadenando un conjunto de síntomas que van desde dolor o rigidez en el cuello, cabeza o mandíbula hasta mareos, inestabilidad, dolor hacia los brazos o manos, o fuertes cefaleas.
¿Cómo podemos ayudarte? Ponte en contacto con tu fisioterapeuta de referencia para conseguir:
  • Movilidad en la columna cervical
  • Descarga de toda la musculatura afectada: parte anterior y posterior del cuello, cabeza, mandíbula, espalda…
  • Examinar y tratar otras zonas que puedan estar relacionadas: hombro, columna dorsal, pectoral, diafragma, etc.
  • Pautar ejercicios para prevenir la aparición de síntomas.
  • Dar pautas o consejos para mejorar nuestro día a día respecto a higiene postural (cómo colocarnos, cómo coger pesos) y adaptar nuestro lugar de trabajo.
Es importante que, si te sientes identificado con alguno de estos síntomas, no lo dejes pasar, ya que puede agravarse y al final acaba generando mucho más dolor, malestar o incluso incapacidad, y puede que se tarde más tiempo en recuperar la normalidad. Puedes hacernos cualquier consulta en http://www.well-being.es/donde-estamos/.

Llámanos: 91 115 68 22


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